Volver

Testimonio

Mi testimonio

Yo crecí cantando en coros de la iglesia, asistiendo a misa y a grupos de oración. Mis papás me bautizaron siendo muy pequeñita y sembraron en mí una relación con Dios desde niña, algo que hoy agradezco muchísimo. Durante mi infancia y adolescencia siempre sentí una relación muy cercana con Él.

Cuando llegué a los Estados Unidos, con el cambio de vida y tantas cosas nuevas, dejé de congregarme por un tiempo. Y cuando intenté volver, ya no sentía esa misma cercanía con Dios que antes sentía, así que me alejé espiritualmente y empecé a sentir un vacío muy grande, aunque en ese momento yo no sabía que era falta de Dios.

Yo pensaba que lo que me hacía falta era mi familia, mis amigos, mi cultura, mi país… todo menos Dios. Aunque estaba acompañada, me sentía sola. Aunque muchas cosas estaban bien en mi vida, me sentía triste, como si algo muy importante me hiciera falta, pero yo no sabía lo que era.

Así que me enfoqué en reconstruir mi vida, alcanzar metas y llenar mi calendario con actividades tratando de sentirme plena.

Hice un sinnúmero de cambios en mi vida para lograr sentirme bien. Busqué a Dios en todas partes menos donde realmente debía buscarle. Durante mucho tiempo intenté encontrar Su amor, Su paz y Su plenitud en lugares y caminos equivocados que jamás lograban llenar el vacío que sentía. Pero claro, nunca funcionó, porque yo no me daba cuenta de que lo que mi alma realmente necesitaba era a Dios.

Años después, ya me sentía desesperada porque veía que ese vacío no se llenaba con nada. Y en medio de ese proceso, empecé a ver videos de pastores y personas cristianas hablando de lo que Dios había hecho en sus vidas. Al mismo tiempo, mis suegros me invitaron a estudios bíblicos en su casa y poco a poco empecé a buscar más de Dios y a congregarme nuevamente.

Fue ahí donde decidí bautizarme, esta vez como una decisión personal y consciente, entregándole mi vida al Señor y aceptando a Jesús en mi corazón, porque finalmente reconocí cuánto lo necesitaba.

Luego, durante un retiro, sentí Su presencia de una manera sobrenatural, muy real y muy fuerte. Y fue allí donde recibí el llamado de hacer música para Él. Durante un tiempo de ayuno y oración profunda, el Señor comenzó a poner letras en mi corazón y confirmó en mi espíritu que quería que lo alabara a través de la música para Su gloria.

Más allá de religión, lo que mi alma necesitaba era una relación personal con Dios. Y cuando abrí mi corazón a eso, mi vida empezó a cambiar por completo.

Y sinceramente, una de las cosas más hermosas de este proceso ha sido experimentar cómo Su presencia llena lugares que nada más puede llenar. Él empezó a cambiar mis deseos, mi corazón y mi perspectiva de la vida.

Mi caminar con Dios no ha sido sobre perfección, sino sobre rendirme cada día más a Él y dejar que sea quien lleve el timón de mi vida. Yo hice un pacto con el Señor y le dije: “No quiero nada que no venga de Ti. Puede ser algo muy bueno y muy grande, pero si no viene de Ti, no lo quiero”.

Porque nada de lo que hice con mis propias fuerzas intentando llenar ese vacío me funcionó. Y aprendí que solo cuando le entrego todo al Señor y camino con Él tengo paz y me siento plena. Ese es el camino en el que estoy.

Cada persona tiene su propio camino y proceso con el Señor, y respeto profundamente la experiencia de cada uno. Comparto mi testimonio con amor y agradecimiento por lo que Dios ha hecho en mi vida.

Porque al final entendí que el vacío que llevaba dentro no era falta de éxito, personas o cosas… era falta de Dios. Y en Jesús encontré la paz, el propósito y la salvación que nada de este mundo pudo darme. Nada pudo llenar lo que solo Su presencia podía sanar. Toda la gloria y la honra sean para Él.

Toda la gloria es para Dios. 🤍